Tengo un perro a
la casa de mi Mamá. Su nombre es Toby y es un setter irlandés. Dice que las
mascotas parecen como sus dueños y este es el caso aquí. Toby es como rojo que
el pelo de mi mama, pero sus personalidades son muy diferentes. En general,
Toby tiene dos personalidades: calmado y amoroso, o hiperactivo y juguetón. No
es un medio. Cuando es calmado, le gusta sentarse en nuestros regazos, ¡todavía
es grande y no es espacio! Le encanta cuando lo acariciamos y siempre se
recuesta su cabeza para acariciamos su cuello. Casi nunca nos da besos, pero
nos acaricia con el hocico.
En contrasto, cuando es hiperactivo ladra y demanda
mucha atención. Cada vez que cenamos, él corre y ladra porque no le estamos
pagando atención. Le gusta jugar con las otras perras, pero son muy pequeñas y
por eso no les gusta en lo más mínimo. Toby es como un niño: ¡nunca quedarse
sin energía! Puede correr y correr en el patio trasero, tratando coger la
ardilla en el árbol, y nunca cansarse. El único modo que podemos calmarlo es
acariciamos su vientre. Al instante desplomarse en el piso y se calma. Toby es
una llave de la luz. O es radiante y entusiasmado o es tenue y tranquilo. Sus
dos actitudes le hacen un perro muy interesante, y por eso lo amo mucho.


