Cuando era niña en el primer curso, conocí a mi mejor amiga que se llama
Gillian. Gillian era muy cómica y nunca folló en me hice reír. Siempre venía a
mi casa para jugar, pero un día muy raro y especial su familia me invitó a ir a
su casa. Fue una casa muy limpiado, como si no tenían muchos invitados y
quisieron impresionarme. Después de jugamos con nos animales de juguetes y
coloreamos en papeles, sus padres anunciaron que tenían un tentempié para
nosotros. Fueron las uvas y Kool-Aid, ¡mi favorito! Sentamos en la cocina
organizada, a la mesa limpísima con su mantel más sofisticado. Gillian era al
lado de yo, sus padres estaban de pie, y su hermano, Garrett, era en frente de
yo. La comida fue servida y yo era contenta. Su familia charlaba y le era escuchando
cuando veía una uva voló a través del aire. ¡Su madre tiró una uva a su padre!
El padre tiró una uva de regreso y sonreí sobre su guerra de uvas. Tomé un
trago del Kool-Aid, feliz con el día, cuando repentinamente su madre tiró una
uva a la cara del padre y me hizo reír muchísimo. Escupí todo el Kool-Aid de mi
boca en la mesa, en el mantel más sofisticado, y, el peor de todos, ¡en la cara
de Garrett! Era silencio. La expresión del hermano fue invaluable. No era
estupefacto, ni triste, pero su cara dijo <¿En serio?> Gillian nunca me ha
dejado olvidar el primer tiempo que conocí su familia.
